• Andrea Luque

Sin rumbo



Estoy perdida. No sé cuánto tiempo ha pasado, pero definitivamente algunos meses. Perdí la noción del tiempo, y todo se ve igual. Casas deshabitadas, carros vacíos, pudriéndose...solo vacío. La gente se fue hace un tiempo. No sé exactamente cuándo. Mis recuerdos son borrosos. Encontré un carro funcionando hace unos días y he estado manejando sin rumbo, buscando alguna señal de existencia...alguna señal para seguir sobreviviendo.


Casi no tengo gasolina, pero creo que al menos puedo llegar a la ciudad y buscar provisiones. La estática de la radio me hace compañía mientras recorro las calles desoladas y podridas. Han sido un par de años duros….


Auxilio. Definitivamente hay algo afuera. Puedo escuchar la gente gritando, el sonido de ventanas rompiéndose. Dura unos diez minutos y luego todo está en silencio otra vez.


BUM


Nop. Salgo a correr hacia mi cuarto y me escondo en el closet. Mi celular vibra en mi bolsillo. Es ella.


"Estoy llegando. Quédate adentro. Hagas lo que hagas, no mires."


No sé en qué momento dejé de sentir. En qué momento me convertí en...esta cosa que simplemente anda. Más adelante veo una pequeña criatura a un lado de la calle. Es un cachorrito. Cierro los ojos al recordar vagamente algo.


- Los cachorritos son demasiado tiernos, ¿no crees? - Digo al ver un perrito blanco, trotando feliz de la vida. -Seguro tendremos uno.


-¿No deberíamos primero vivir juntas antes de empezar a pensar en una mascota?- Me dice con una sonrisa.


-Se va a llamar Zucaritas.


Finalmente encuentro una tienda, así que estaciono el carro, me pongo los tapones para los oídos y agarro la varilla de acero que me ha servido de arma por...quién putas sabe cuánto tiempo...


No hay puerta. Vidrios rotos por todas partes, e inmediatamente mis expectativas de encontrar algo se van al piso.


¿Qué putas es ese sonido? Es insidioso. ¿Dónde está? Ya debería haber llegado.


Escucho alguien en la casa. Me alejo de la puerta del closet como si quisiera desaparecer entre la ropa. El sonido no para. ¿Será que salgo a ver qué pasa?


La puerta se abre de repente. Mierda.


La ropa colgada se mueve y por fin la veo. Qué alivio tan hijueputa verla. Pero el sonido no se va. Es como un parásito moviéndose cada vez más adentro, más profundo en mi cerebro...consumiendo todos mis pensamientos. Pero estos pensamientos no son míos.


-¿Estás bien?- me pregunta, pero a penas las escucho, como si estuviera debajo del agua. -¿Cuánto tiempo llevas escuchando?


No le puedo responder.


No sé cómo, pero es como si el tiempo se hubiera detenido. El sonido desaparece, y también lo hacen aquellos pensamientos. Solo la veo a ella.


Paso por el pasillo de medicamentos y me alegro al ver que aún hay provisiones de primeros auxilios. La herida en mi brazo aún duele, pero encuentro un poco de alcohol, vendas, y ungüento antibiótico. Siento la sensación de ardor del alcohol al limpiar la herida y me hace sentir -por fin- que soy un simple ente caminando. Una vez limpia y cubierta la herida, me dispongo a salir. No es bueno estar afuera mucho tiempo. El alivio es corto. Tengo la sensación que algo me está siguiendo. Agarro la varilla con más fuerza y me preparo.


El cachorrito me ha estado siguiendo.


Te mata desde adentro. Nadie sabe cómo, ni por qué. Lo único que sabemos es que está relacionado con ese temido sonido.


Los meses pasan. Comienzo a ver que le está pasando algo. Ella ha cambiado.


Soy una idiota, pero no lo puedo evitar. Me llevo el cachorro conmigo, porque me recuerda a ella...al menos lo que queda de ella en mis recuerdos. Se sienta en el asiento del copiloto y me mira, como si supiera. Pero no tengo idea.


Empiezo a manejar otra vez, sin saber qué espero encontrar. ¿Cuál es el punto de seguir manejando cuando siento que el final está cerca?


Algo hace que me detenga.


Siento algo familiar al ver la casa a mi izquierda, pero no puedo identificar qué. Miro al cachorrito, esperando una respuesta, y casi parece como si tuviera una porque me mira como si quisiera decirme algo. Me estoy volviendo loca. Salgo del carro y camino hacia la casa. Las ventanas están rotas, y la puerta -casi devorada por termitas- casi lo invita a uno a entrar.


No hay nada fuera de lo normal. Es solo otra de las miles de casas abandonadas. Perdiéndose entre la maleza. La recorro sin rumbo hasta que entro en una de las habitaciones.

No puedo creer que haya muerto. Quise reunirme con ella, pero fallé. Algo se rompió dentro de mí….me vale mierda todo.

El cachorrito desapareció. ¿Será que me lo imaginé? No sería la primera vez.

¿Dónde están todos? Podría jurar que había gente. Pero no hay nadie. Todos están muertos. Miro a mi alrededor y veo algo sobre el escritorio que definitivamente no estaba ahí antes.

Es una nota.

"Deja de volver aquí."

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