• Natalia Marentes

Qué piensas cuando no recuerdas



Ahora que no recuerdas, recordar se ha vuelto espectáculo.

Recordar para los demás o recordar para tí mismo

Sin duda, la memoria es aquello que siempre nos acompaña.

Ese olor que nos transporta a un abrazo- bien apachurrado, como a mí me gustan-. Alguna vez alguien me dijo que un buen abrazo tenía que durar, como mínimo, 6 segundos.

Atrevidamente, le agregué una intensidad que rebosara. No contenta, le seguí agregando condiciones, tenía que ser tan fuerte que te sacara el relleno, como me dijo una vez un niño.

Disfrutar de un abrazo es recordar, volver allí a través de la memoria, a través de los sentidos, se ha vuelto un espectáculo.


Recordar la brisa que nos lleva al mar, los cuentos que te vienen a la mente porque sí y te sacan una sonrisa, y si estás con suerte, una carcajada.

El recuerdo es un viaje en silencio, discreto pero inigualable

La memoria es compañía

Qué pasa entonces cuando la pierdes, cuando pierdes la memoria


Por eso insisto que tu recuerdo es espectáculo para ti, pero más para mí.

Y más cuando el recuerdo se construye entre dos.

Cuando le das detalles que yo perdí, como narrando un cuento a dos manos.


Sin tu memoria, se pierde un poco de la mía.

Sin tu recuerdo, los míos se transforman. Claro, se transforman porque quise recordar mejor aquello que olvidarías.

Pero nunca lo supimos, nunca lo imaginamos. Porque de haber sabido, hubiera guardado mejor tu recuerdo.


Entradas Recientes

Ver todo