• Jairo Alejandro Gómez Rincón

Odio en la nación, ¿machetes para los niños?


Para el 10 de agosto, diferentes personas intentaban hacer viral la noticia de un desgarrador acto de odio y discriminación basado en la homofobia. Desde ese intento de visibilización en redes sociales por la sociedad civil, fue que decidí contar los días que le tomaría a la noticia llegar a los medios de comunicación masivos, específicamente a alguno de los dos canales de televisión nacional principales.


La noticia me tomó por los pies, a un niño de 17 años, otro niño, a punto de cumplir 17 años, le amputó su brazo con un machete, ¡con un machete!, por simplemente tener una orientación sexual distinta. Luis, quién vive como una persona abiertamente gay, en el cuarto departamento con más casos de discriminación contra individuos LGBTIQ+ en Colombia, decidió confrontar por primera vez a su vecino, quien lo hostigaba, acosaba y matoneaba todos los días.


Cansado de esta situación deshumanizante, se armó de valor para defenderse y sin siquiera haberle levantado una mano, el agresor decide responder ante la valentía de Luis. Este agarra un machete y lo ataca, Luis se queda estupefacto, inmóvil, pensando en que solo era una amenaza desproporcionada. Sin más, ve su brazo caer en medio de gritos de auxilio, ese 30 de julio se sentía como en una película, un escenario imposible que no le estaba pasando a él.


Dos días, eso le tomó a la televisión nacional presentar la nota del caso de Luis, sin embargo, desde el día del suceso hasta su transmisión a nivel nacional, transcurrieron 14 días. Dos semanas en las que otros medios de información, presentaban la noticia como una “represalia a un joven por su condición sexual”, utilizando el lenguaje equivocado y en la mayoría de los casos, enfocándose únicamente en los hechos traumáticos y no en una realidad mucho más amplia: la falta de una educación en diversidad y su inclusión en los currículos escolares y universitarios colombianos.


No se nos olvidan los gritos de indignación que diferentes sectores del país elevaron en contra de la mal o bien presentada, estrategia para unos ambientes escolares libres de discriminación, encabezada por la primera ministra de educación lesbiana del país en el 2016. Un acercamiento prometedor en educación diversa que abarcaba diferentes temas como orientación sexual, identidad de género, violencia basada en género y por prejuicio, así como recomendaciones en rutas de acción y buenas prácticas para la enseñanza de estos temas y la figura de las escuelas como garantes de derechos y atención a denuncias.


“Adoctrinamiento homosexual”, de esta forma tildaron a esta política pública en materia educativa e inclusión que la misma Corte Constitucional ordenó al Ministerio, a la luz de la sentencia T-478 de 2015 en donde la Corte determinaba que Sergio Urrego, un estudiante gay que se suicidó a raíz de la discriminación y acoso sistemático que vivió en su colegio, sí había sido discriminado por su colegio y por esto el Ministerio debía hacer una revisión extensiva e integral de todos los Manuales de Convivencia en el país para determinar que los mismos sean respetuosos de la orientación sexual y la identidad de género de los estudiantes y para que incorporen nuevas formas y alternativas para incentivar y fortalecer la convivencia escolar y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos de los estudiantes". (Sentencia T-478/15, 2015)


Nunca está de más aclarar que el blindaje otorgado por la Corte no es solo para estudiantes con orientaciones sexuales distintas, sino para cualquier otro estudiante que se convierte en población de riesgo por su raza, género, religión, discapacidad, orientación política, etc. Colombia, todavía está lejos de una política educativa integral y diversa que satisfaga estas necesidades.


Las aulas de clase son, todavía, espacios traumáticos y poco seguros para la formación de una persona, paradójicamente. Casos como el de Luis y Sergio, solo se suman a cifras escalofriantes de actos basados en odio injustificado, para agosto de 2020 van 27 personas LGBTIQ+ asesinadas.


Según Colombia Diversa, de los estudiantes LGBTIQ+ encuestados en sus colegios: el 67% se sienten inseguros, el 69% ha escuchado comentarios discriminatorios y el 75% por personal del colegio. 3 de cada 4 son acosados verbalmente por su orientación, 4 de cada 10 han sido acosados físicamente y el 52% informa que han sido víctimas de violencia por su orientación sexual. Estas cifras no contemplan los casos sin registrar por falta de mecanismos y es solo un reflejo del flagelo de esta población en un contexto específico.


La pregunta entonces sería, por qué el intentar erradicar las nociones de discriminación e intolerancia desde la raíz y por medio de la educación, porque sí, la discriminación y el odio se aprenden, se considera un adoctrinamiento y una imposición de pensamiento. Pero la efectos de la ausencia de estos esfuerzos, como son el caso de Luis y de Sergio, las productos de un sistema quebrado, como las acciones del agresor de Luis, y los incontables intentos de invisibilizar y desvirtuar lo distinto, en este caso, la comunidad LGBTIQ+, no se considera adoctrinamiento o imposición de pensamiento heterosexual(normativo).


Dobles estándares los cuales impiden que los niños, niñas y adolescentes puedan ejercer su derecho al libre desarrollo de la personalidad y a no vivir con miedo a su identidad, ocultando y rechazando uno de sus aspectos configuradores, la sexualidad. Para producir, en cambio, individuos que desde una edad temprana le tienen miedo a lo que no entienden, por considerarlo ajeno y haberles sido negada la oportunidad de interactuar y conocer ese “desconocido”, creyendo que es socialmente aceptable reaccionar de manera violenta y agresiva, como el caso del agresor de Luis.


Por una sociedad que prefiere apelar a lo “tradicional” y su prevalencia, a costillas de infancias traumatizadas y juventudes interrumpidas. Ciega a las pruebas de que se nace así y no se convierte en, reacia a hablar de orientación en vez de condición. Una que odia el azul en las niñas y el rosado en los niños. Odio en la nación, machetes para los niños.


Para apoyar a Luis y su familia, puedes donar aquí.

Si necesita apoyo en Bogotá te puedes contactar con la Línea Diversa: 3108644214


Bibliografía

Colombia Diversa. (s.f.). Cifras - Violencia. Obtenido de Colombia Diversa: https://colombiadiversa.org/base-datos/

Sentencia T-478/15 (Corte Constirucional 3 de agosto de 2015). Obtenido de https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2015/t-478-15.htm

Toro, J. J. (2016). Todo lo que tiene que saber sobre las cartillas de género del Ministerio. Vice. Obtenido de https://www.vice.com/es_co/article/vda9wm/cartillas-homosexuales-ideologia-genero-parody-ministerio-educacion-colegios


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