• Emely Marin

Lo que no se nombra, no existe


Nuria Varela dice que con la repetición es posible alcanzar todo, y tiene razón, los medios (de toda índole) tienen la gran responsabilidad de replicar y visibilizar al público información y problemáticas del contexto social en el que se encuentren. Pero, entonces, ¿en qué momento se replicó tanto que la mujer era menos, que la sociedad terminó por creerlo? Son muchos años los que han transcurrido en los cuales la lucha por alcanzar una igualdad de género parece no llegar a su cometido, cada vez son más las personas que ignoran la realidad que implica ser mujer, no solo en un país como Colombia, sino en el mundo entero.


Desde pequeñas crecemos viendo como la mujer es representada como un objeto comercializable, un elemento sexual y pasional con el único fin de entretener o ser un soporte para el hombre, que en la gran mayoría de casos tiene papeles protagonistas. Pero como es bien dicho, lo que no se nombra, no existe, entonces si no hay una correcta interpretación y visibilización del rol femenino en los medios, se crean obstáculos con los cuales las mujeres dejan de sentirse identificadas con los roles que ven representados, lo que conlleva a que se repliquen conductas de sumisión en el contexto social real.


El Test Bechdel debería ser la herramienta con la cual todos y todas nos replanteemos la brecha de género que está presente en todas las producciones artísticas que vemos en el día a día, y aunque hay cuestiones que están tan arraigadas que es casi imperceptible identificarlas, la desigualdad está presente en casi todos los contextos de nuestra sociedad. Y es nuestra responsabilidad social y moral dejar de consumir productos donde prime la desigualdad y discriminación.


“¿Aparecen al menos dos personajes femeninos? ¿Comparten escena y hablan entre sí? ¿La conversación trata sobre algo distinto a los hombres?”, estas son las preguntas de las cuales trata el Test, el cual fue creado por Alison Bechdel con el fin de dar a conocer la brecha de género que está presente en las producciones cinematográficas. Películas como Star Wars, Men in Black y Avatar no logran superar la mitad del test, evidenciando el cometido del mismo. Sin embargo, esta herramienta termina por ser útil (con algunas variaciones) para identificar la brecha de género presente en todos los ámbitos sociales.


Entonces, es cuestión de replantearse a través de cifras y herramientas como “El Test de Bechdel” que la desigualdad de género es una problemática que requiere la atención de todas y todos, y que aun en el 2020 falta mucho por recorrer para lograr que estas problemáticas arraigadas en los contextos sociales desaparezcan. Y no, no es terminar por invisibilizar al hombre dando únicamente protagonismo a los roles femeninos, es encontrar un balance donde tanto mujeres como hombres se sientan identificados a través de los medios con dichas representaciones, ya que como dice Leticia Dolera “ver otras masculinidades es tan importante como ver mujeres protagonistas”, se trata de representar de manera correcta la realidad, nuestra realidad.


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