• Tomás Vásquez

La crítica como valor en sí misma


Desde hace un buen tiempo he sentido la necesidad de reivindicar una “actividad”, si se puede llamar así, que siento que ha sido satanizada e instrumentalizada en los últimos tiempos. Aunque ni por asomo es un tema nuevo, me parece que conviene refrescar la memoria de vez en cuando, en especial en tiempos en donde parece que el valor de la crítica está condicionado a la capacidad de proponer la soluciones a sus hallazgos.


A la crítica generalmente se le asocia con algo negativo, se entiende como un juicio que busca destruir y desarticular a su destinatario o a sus ideas, pero en el fondo, la buena crítica nada tiene que ver con esto. De hecho, estoy convencido de que su buen ejercicio es un motor de desarrollo en todas las esferas de la vida humana. Tanto así que me atrevería a decir que sin crítica, no hay progreso. La crítica es, en cierto modo, el origen y el fin de todo lo que hacemos.


Quisiera partir de entender la crítica en los términos del filósofo español Francesc Torralba, quien la define como “el arte de discernir, de separar lo esencial de lo accidental; se refiere a la capacidad que posee todo ser humano de distinguir y de priorizar”. (Torralba, 2015). De manera más poética, el propio Octavio Paz entendía que la crítica “no es el sueño pero ella nos enseña a soñar y a distinguir entre los espectros de las pesadillas y las verdaderas visiones (…) es el aprendizaje de la imaginación en su segunda vuelta, la imaginación curada de fantasía y decidida a afrontar la realidad del mundo”. (Paz, 1970)


Así, quisiera dejar sentado que la crítica es, en su forma más orgánica, ese ejercicio en donde se analizan y se cuestionan a fondo ideas que se tienen como verdades, se identifican sus aciertos y falencias, y se cumple la vital función de incomodar, de incitar al cambio y al movimiento. Lo mejor es que, por lo general, no solo cumple la función en quien la recibe sino también en quien la emite.


Los adjetivos que se le adjudiquen a la crítica -constructiva, destructiva, propositiva, entre otros- no son más que eso, sus acompañantes. En esa medida, y entendiendo la crítica en toda su dimensión, como una actividad esperanzadora y creadora de cambio, es que esta encuentra su valor.


En mi criterio, son dos los espacios en los que la crítica encuentra su mayor provecho: en el ámbito interpersonal y en el de la política. Les otorgo la mayor relevancia porque quien sepa gestionar el dar y recibir una crítica en la esfera individual, así mismo lo hará en lo colectivo, ya que la primera no es otra cosa que el reflejo de la segunda.En el ámbito interpersonal, es innegable que una buena gestión de la crítica puede generar grandes cambios y mejoras en quien la recibe, a la vez que sirve de autoevaluación o espejo cuando se emite. En lo político, la crítica es el valor fundamental de la democracia, puesto que incomoda, cuestiona, exige y controla al poder. En últimas, la crítica bien gestionada construye país.


Nada me parece más triste que ver a una persona perder su capacidad crítica y autocrítica, esa capacidad de analizar y desglosar discursos e ideas; ver aquellas personas que nunca tienen una opinión, que pierden el coraje de enfrentar lo que no comparten, que terminan siendo complacientes y sumisos ante la autoridad, que no le encuentran valor a su voz, y que no creen que mediante la crítica pueden hacer de este mundo un lugar mejor.


Lo último que quiero es ser malinterpretado. Nunca reivindicaré aquella crítica sin fundamento, sin profundidad, que tenga por objetivo dañar a una persona. Tampoco comparto la idea de que la crítica debe ir siempre acompañada de una propuesta. No desconozco el inmenso valor y esfuerzo que supone criticar y luego proponer soluciones, simplemente los entiendo como pasos diferentes dirigidos a un mismo fin, ambas con valor por sí solas.


La crítica nos ayuda a crecer, detona verdaderos cambios y forja mejores seres humanos. La crítica no debe trascender para tener valor, la crítica tiene valor en sí misma.




Referencias


Paz, O. (1970). Posdata (p. 155). Mexico: Siglo Veintiuno Editores.


Torralba, F. (2015). El valor de la crítica. Retrieved 14 June 2020, from

https://www.vidanuevadigital.com/tribuna/el-valor-de-la-critica-francesc-torralba/

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