• Nicolás Sánchez

INDESCRIPTIBLE


Lo que ha sucedido las últimas semanas en Colombia es tan complejo y a la vez absurdo que es muy difícil ponerle nombre y apellido. Probablemente el lector@ que esta leyendo esto se siente en estos momentos confundido, indignado y con una incertidumbre parcial. Déjeme decirle y no se preocupe, porque no es el único que se siente así. De hecho, el autor de la siguiente columna esta igual. Es más, buscar un tema puntual para escribir cuando lo que ha sucedido desde el 28 de abril es indescriptible, es una hazaña en sí misma. En síntesis: las descripciones no alcanzan cuando los hechos desbordan las palabras.


“Lo que ha sucedido en Colombia estas últimas semanas, da mucho para pensar: ya es no estar de un lado o del otro, sino ser conscientes y empáticos de lo que esta sucediendo”.

Son alrededor de 1.443 personas las que han salido afectadas desde que empezaron las marchas contra la Reforma Tributaria, o eso es lo que registran algunas organizaciones que puntualmente han seguido los hechos y las afectaciones. Sin embargo, esa cifra no para ni se estabiliza, porque todos los días en Colombia pasa algo. Hay que aclarar, que no solo se esta hablando de lo que ha pasado recientemente; ni hace 3 meses, dos años, o inclusive hace 4 décadas. Esta es la tierra donde por más de 70 años -o de lo que se tiene de memoria histórica reciente- el Estado, los gobiernos, algunos de los personajes más pudientes o los grupos armados sin distinción alguna, han atropellado a los civiles. A los que sin hacer daño salieron afectados por estar en el lugar y el momento equivocado. A los que, por estar en desacuerdo, pensar diferente y manifestarse fueron silenciados, y sobretodo a los que tienen menos oportunidades.


El país entero esta conmocionado, la comunidad internacional hasta ahora esta poniendo los ojos aquí, y es más que justo y comprensible. Pero acá la cuestión es preguntarse; no cuándo todo esto sucedió, sino cuando no ha dejado de suceder. Cuestionarse, sí alguna vez los gobiernos que han estado en el poder realmente han sido empáticos con la gente, no solamente cuándo están en campañas y contiendas políticas sino cuando la sociedad los necesita más que nunca.


También, hay cosas que sencillamente los gobiernos y el mundo entero no pueden controlar -como la pandemia- sin embargo, los gobiernos sí pueden realizar acciones y ajustes razonables en lo que sea necesario para hacer de la situación un poco más llevadera. Mal se haría en mentir. Colombia necesita una reforma tributaria y miles de cambios por todos los vejámenes que han sucedido, pero unos cambios cargados de sensatez, conciencia y empatía.


Desde el 28 de abril o quizás desde antes, Colombia ya no aguantaba más silencio, tanta injusticia y corrupción. Sencillamente ya no soporta tanta división y politiquería. Tal vez el país ya no soporta a la izquierda ni a la derecha que día a día con sus discursos emponzoñan más y más a la opinión pública, que clama a gritos vivir en un mejor país para todos.


"El Futuro es de Todos", y es cierto, pero no un futuro donde la apatía y la falta de conciencia reina, donde ser el más fuerte es ley. También se necesita una Colombia más humana, pero no una Colombia donde se instigue al odio, la polaridad y la insensatez.


Quizás se necesita una Colombia donde más que ser de izquierda o de derecha, sea un país empático, realista y sobretodo dispuesto ayudar realmente al que lo necesita.



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