• Andres Felipe Cuadros

Fútbol en el siglo XXI. Cada vez más cerca del abismo al negocio.

“En los inicios del fútbol los humanos también eran así. Iban detrás de la pelota y nada más: no existían las tarjetas de colores, ni la posición adelantada, ni la suspensión después de cinco amarillas, ni los goles de visitante valían doble. Antes se jugaba como juegan Messi y Tontín. Después el fútbol se volvió muy raro.”

Hernán Casciari (Messi es un perro-2012)




Messi y Tontín. en el año 2012 Hernán casciari, escritor y cuentero argentino publicó un relato corto a forma de cuento en el que hacía una metáfora entre su perro de la infancia y el que para él y para mí, evidentemente, es el mejor jugador de todos los tiempos: Lionel Andrés Messi. Ya empezó a leer, si esto le causa ampolla por favor continúe, prometo que no voy para donde piensa.


Messi es un perro, aunque es un relato en honor a Lio Messi no deja de ser radiografía a la burocratización, capitalización y politización del fútbol. Si aún no lo ha leído o escuchado por favor hágalo y si puede hágalo antes de leer esta columna. Si ama el futbol espero que como yo, llore a cantaros.

Comencemos. Si me preguntan a mí cómo definiría el fútbol en una sola palabra no dudaría un segundo en decir que lo que más define este hermoso deporte es el amor. SUFRIR, LLORAR, REIR, CALLAR, GRITAR, DISCUTIR, DEBATIR y mil cosas más hacen de este deporte el nicho de una llama de pasión que a la fecha parece inapagable.

¡Soy hincha de millonarios, aun no sobrepaso los 25 y he visto a mi equipo quedar campeón muy pocas veces, sin embargo, conozco la historia que lo rodea desde su fundación y hasta hoy y me atrevo a decir que hasta hace 30 años tuvimos muchos Messi! ¡Si!, suena extraño, pero así fue. Los hombres perros jugaron en Colombia.

Pasaban los años 50 y la época del dorado del fútbol colombiano trajo a nuestro país a los mejores jugadores del mundo, en su época claro está. Mis antepasados disfrutaron tardes enteras de la magia y la calidad de jugadores como di e Stefano o Pedernera, de los goles de Jaime morón, la fuerza amor y convicción de Cerveleon Cuesta y la táctica y sabiduría de Gabriel Ochoa Uribe. Un vals de jugadores que se pasearon por el mundo demostrando porque eran el mejor equipo de todos.


El dorado del fútbol colombiano entregó en sus manos al arquitecto de la grandeza del que fue elegido del mejor equipo del siglo XX, y el que aún muchos consideran el mejor equipo de la historia. Alfredo di Stefano voló de Bogotá a Madrid, el resto es historia.

Lo imaginaron, ¿verdad? Aquí es donde entra Messi, solo hasta los años 50 como lo dice el mismo Hernán, jugaron los hombres perros a ellos como a él no les importaba el contexto, las tarjetas, los debates, el sueldo, los patrocinadores o como se iba a distribuir los derechos de trasmisión por radio, podían llevar el balón hasta el final de la llanura verde y meterlo bajo los tres palos así les pagaran con palmadas en la espalda.


Se nos ha venido olvidando lo que el fútbol significa, añoro cada vez más las épocas antiguas y no porque hay podido ver a los mejores de la historia, sino porque sé que todos se asemejan a ese muchacho argentino, asocial y distraído que me enseñó que el fútbol no es una empresa, es un arte, es magia y que al parecer a todos se nos ha olvidado.


Cada seis meses se abren una y otra vez debates inacabables en los canales deportivos o en las redes sociales. Pero el fútbol no es el tema. ¿A dónde irá cristiano Ronaldo luego de su intempestiva salida del Real Madrid?, ¿a dónde iría Messi si decide salir del Barcelona? y la siguiente pregunta siempre es … ¿Quién tiene el dinero para comprarlos?


Una pasión de millones que hoy se debate entre cual jeque árabe le invierte a tal o cual equipo, dejamos el fútbol en manos de empresarios que sacan a los niños de sus casas para convertirlos en una cifra, de la que ellos también puedan sacar una tajada. Números en la larga fila de un camino fácil al éxito.


Al mundo ya se le olvidó jugar sin cobrar una boleta, dejar ver en una pantalla sin que eso represente dinero, tener que mover hilos de diplomacia y política para traer al país un mundial de cualquier categoría, ¿por el fútbol? Por el negocio, por la cifra, por lo que representa y no deportivamente.


No se trata y nunca se tratará de no pagarle al futbolista por su trabajo que es en esencia eso, un trabajo y que como tal merece remuneración, pero amigos, entre espectáculo, diversión y risas, la comodidad salarial del futbolista ha creado incluso una brecha de desigualdad en comparación a profesiones aún más importantes, que los mantiene asegurados y en una alta escala social. Ya llegaremos a esa discusión.


Una triste radiografía para quienes sentimos que el fútbol hace cada vez más, parte importante del desierto del capital y que solo en algunas oportunidades vemos oasis. Los hombres perros aún existen, aún juegan, tienen aún su mirada fija sobre el balón, aun sin importar cuanto les pagues o en qué forma hacen del fútbol la caldera de pasión que todos añoramos.


Para terminar, quiero invitarlo señor lector o lectora a que piense ¿Cuántos hoy demuestran amor por sus colores y el balón al punto de no querer hacer más y en ningún otro lado? Señores directivos: ¿Qué estamos esperando para traer a los equipos a jugadores que dejen de exigir sueldos millonarios y vengan a defender la camiseta del equipo de sus amores? No esperemos más.


Más anchicos para Santafé, más Robayos y candelos para Millonarios, más Enríquez para nacional, y por favor MÁS MESSIS PARA EL MUNDO.


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