• Susana Vargas

Embera Wera, tradición y cambio

Santuario es un municipio localizado en el centro-occidente del departamento de Risaralda, de tradición conservadora y economía cafetera. Allí, entre sus cafetales y poco más de 15.000 habitantes, se forjó de la adversidad una comunidad de mujeres indígenas trans que viven de recolectar café. Es el relato de mujeres que al asumirse como transgénero, vivieron -y aún viven- la odisea de la doble exclusión: opresión y rechazo por parte de una comunidad indígena que las rechaza y castiga, y de una sociedad colombiana que las excluye y desprotege. Hoy cohabitan con los santuareños bajo un margen de libertad que en sus comunidades nunca conocieron. Todavía hay mucho por hacer; es necesario proveerles a las Embera trans un marco legal que las proteja y les permita repensarse su parcialidad indígena, un espacio propio donde vivan sus costumbres y su expresión de género.


Desde hace un poco más de 5 años, Santuario se convirtió en el irónico refugio de esta población doblemente minoritaria. Siendo un municipio tan enraizado en costumbres conservadoras de la colonización antioqueña, hoy alberga aproximadamente (a falta de una cifra oficial) a 50 mujeres transgénero principalmente de la etnia indígena Embera Chamí y Embera Katío. Ellas, en su mayoría, se vieron forzadas a huir de sus tribus desde una edad temprana, exiliadas y despojadas de sus hogares y familias, condenadas a errar por el territorio en busca de un sitio dónde vivir en paz con sus cuerpos e identidades.

Sin embargo, en Santuario hay una aceptación solo entre comillas. Ellas trabajan recolectando café, pero su trabajo sigue siendo sumamente precarizado y configuran como mano de obra barata que les impide cubrir sus necesidades básicas y los gastos que se derivan de su asunción como mujeres transgénero. Se sitúan en un eslabón muy profundo de lo que Betty Friedan alguna vez llamó “el problema que no tiene nombre”; sujetas a todo tipo de vejámenes, violencias y vulneraciones hacia sus derechos más elementales como seres humanos, la odisea de estas mujeres parece no terminar nunca. El no reconocimiento oficial del estado contribuye a la precarización de su situación, y hay una necesidad palpable de visibilizar la realidad que viven estas mujeres en sus comunidades indígenas y fuera de ellas.

Ellas añoran ser vistas por la sociedad colombiana como un grupo de mujeres que comparten tradiciones propias de su etnia, que viven su cultura y costumbres en un espacio seguro y son reconocidas como sujetos de derecho, que construyen ese sueño colectivo de pertenecer a una comunidad. En el sur de México, se han constituido desde la época prehispánica lo que se conoce como las Muxes, “el tercer género” mexicano, quienes tienen una identidad fuertemente anclada. Nacidas con genitales masculinos, se transforman en mujeres y cumplen roles establecidos dentro de su comunidad, ocupan diferentes espacios en la sociedad y transgreden la heteronormatividad aún con un fuerte componente étnico. Se han convertido, para México y Latinoamérica, en un símbolo de tolerancia.

Las vivencias de las Muxes nos demuestran que la visibilización y celebración de la diversidad es importante y posible. Proteger la tradición indígena en Colombia es un mandato constitucional, pero no podemos limitarnos a proteger la tradición estrictamente heteronormada.

La falta de garantías de ejercicio de identidad de las mujeres transgénero Embera ha impedido que ejerzan sus derechos civiles y que accedan a atención médica, empleo digno y educación. Sus experiencias vitales nos recuerdan que el Estado es selectivo con los cuerpos a los que protege. Para empezar, el proceso de cedulación es un imperativo para reconocer a estas mujeres como sujetos de derecho. Su empuje y resiliencia ha logrado grandes avances en este sentido, pero la invisibilización que padecen sigue siendo un desafío muy grande. Y ahora con la crisis que enfrenta el país derivada del Covid-19, la precarización de su situación es aún más crítica.

Hoy más que nunca es necesario garantizar su tránsito digno, que reivindique una nueva forma de ser Embera y de ser transgénero. Una reivindicación de que ser colombiano es posible de múltiples formas, sin estigmatización, discriminación ni violencia.

Bibliografía

Aguilar, L. B. (2013). Muxes: entre la tradición y el cambio. La Jornada. Obtenido de https://www.laizquierdadiario.mx/Diversidad-sexogenerica-quienes-son-las-muxes

Millán, A. (07 de octubre de 2019). Santuario, el inesperado refugio de indígenas trans en Colombia | Documental BBC Mundo. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=ZxEkMGziyDU

Torres, N. L. (agosto de 2019). El Mundo. Obtenido de https://www.elmundo.es/yodona/lifestyle/2019/08/31/5d68dd00fc6c8312328b46f2.html

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