• David Mejía Rave

9 Aforismos preliminares para no ser una gonorrea de man:



 
  1. “No aclare que se oscurece”: Si su compañera de trabajo ya dijo algo en una exposición, usted no tiene ninguna necesidad de repetirlo, mucho menos de “clarificarlo”. No asuma que su opinión o interpretación de las cosas es siempre necesaria. Escuche para entender, no para responder.

  2. Uno está con quien quiere estar”: Si una mujer se siente tranquila y segura hablando sobre su sexualidad, no significa que se lo quiere comer a usted. Una conversación abierta no legitima propuestas incómodas, no le da la potestad de hacer asunciones o emitir juicios sobre sus hábitos sexuales. Menos si lo va a comentar con otra persona.

  3. Parágrafo: Que alguien no sea hetero, no es sinónimo de promiscuidad. Así como no cualquier mujer hetero quiere meterse con usted; el hecho de que un hombre sea gay, no lo convierte a usted en un adonis de forma instantánea, no significa que le quieran caer.

  4. “Los trapos sucios los lavamos en casa”: Cuando realizamos trabajos domésticos o de cuidado no significa que estamos “ayudando” un montón. Cocinar no tiene valor agregado por el hecho de ser hombre y trapear no adquiere un especial grado de virtuosidad. Las tareas del hogar y el cuidado de bebés o personas mayores son responsabilidad conjunta. La maternidad, el aseo y el orden no son asuntos inherentes a las mujeres.

  5. “Mejor pedir permiso que perdón”: Llevar a una mujer a su casa después de una fiesta no es sinónimo directo de que se quiere meter con usted. Seguramente están buscando llegar tranquilas o ahorrarse plata compartiendo un Uber. No se convierta en una preocupación adicional. No se aproveche de los riesgos asimétricos que sufren sus amigas o la vieja que conoció en la farra como estrategia de coqueteo. Para sorpresa de varios, el consentimiento es primero.

  6. “Que se suelte lo que está flojo que lo fino se tiene solo”: Usted no tiene ningún derecho a decidir sobre la forma en que una mujer expresa su feminidad. Ni el género ni el sexo son determinísticos en las formas de relacionarse o en las actividades que realiza una persona. Si se siente intimidado por las mujeres de carácter fuerte o de gustos mal caracterizados como de hombres, el problema reside en lo frágil de su masculinidad.

  7. “El que guarda comida, guarda pesares”: Quedarse callado ante las conductas machistas de su grupo de amigos es una complicidad silenciosa. Recibir y reenviar fotos o videos privados de alguien es una forma de abuso, sea cuál sea su relación con la persona. Las conversaciones despectivas sobre una mujer son una forma de transgresión a su integridad. No sea un agente para perpetuar la cultura de la violación.

  8. “A palabras necias, mejor no diga nada”: El piropo, la caricia, el “mi amor”, los diminutivos en la forma de referirse a una mujer son halagos fútiles e innecesarios, en su mayoría incómodos. La sexualización e infantilización que destacan en el trato hacia las mujeres no son una muestra de cariño ni cordialidad. En cuanto al piropo, no importa el nivel de guache o de belleza de lo que quiera decir, nadie se lo ha pedido. Evite propiciar un ambiente inseguro para las mujeres en la calle o en una reunión.

  9. "El que escupe pa'rriba, le cae en la cara": El cuerpo, la vestimenta, la vida personal de una mujer son un tema independiente de su trayectoria profesional, aún más independientes de su opinión. Juzgar posiciones laborales, intelectuales y garantías de derechos por rasgos físicos o íntimos no solo es un irrespeto, es además una falacia argumentativa y una reproducción sin fundamento de los sesgos de género. Ninguna tiene porqué ajustarse a sus arquetipos infames.

  10. “¿De cuándo acá los pájaros tirándole a las escopetas?”: Los hombres no hemos sufrido de discriminación sistémica. Nuestros derechos no han sido vulnerados sistemáticamente. No somos víctimas de una histórica desigualdad estructural. Como hombres, tenemos un privilegio que ya se encuentra ampliamente protegido por instituciones formales e informales. No se ponga a minimizar las luchas por una sociedad equitativa con generalizaciones innecesarias. La violencia contra las mujeres, las asimetrías salariales, la vulnerabilidad a la pobreza, la falta de representación femenina en altos cargos e incontables problemáticas más tienen focalización de género. Cállese y escuche.


Soy hombre. Soy blanco. Soy heterosexual. Soy clase media alta… bah, para la distribución de salarios en Colombia, soy clase alta. Estoy a punto de graduarme de una de las mejores facultades de economía del país. No soy foco de ningún tipo de discriminación. Soy el perfecto ejemplo de una persona privilegiada en todos los sentidos, pero estoy cansado. Cansado de que la enunciación de privilegios similares a los míos sea una pretensión de poder, un delirio de superioridad y un salvoconducto para la impunidad ante casi cualquier tipo de agravio. Cansado de justificar el machismo como galantería, de que las personas que no comparten esos privilegios tengan motivos para sentir miedo o abnegación.


No pretendo adueñarme de una lucha que no es estrictamente mía, no quisiera que me tomaran más o menos en serio por haber escrito siendo hombre. Estos son nueve principios, una lista escueta e inconclusa que reclama una reflexión. Queda mucho por decir, aquí ninguno de nosotros se salva.


DEJEMOS DE SER TAN GONORREAS.


Entradas Recientes

Ver todo